9.11.17

Zonas de desconfort

"Salir de la zona de confort", dice el mantra motivacional que no sale de moda. Y si por un lado, hay algo en ese rejunte de palabras que me parece muy pertinente, por otro hay algo que no me cierra. Me acuerdo que hace un tiempo leí una nota de la periodista Paz Berri y me pareció que exponía un modo interesante de empezar a cuestionar la frase, en lugar de repetirla. Hoy sigo tratando de darle una vuelta al tema.

Convengamos... si realmente fuera de confort nadie quisiera salir, nadie desearía dejarla y no sería una frase para hacer cuadro y colgar en la pared, ¿no les parece? La zona que molesta y en la que uno se siente atrapado es otra, la de puro desconfort. Es sentir la incomodidad de no lograr salir de un estado pasivo. Vivir con la cabeza en otro lugar: en donde nos gustaría estar, en lo que nos gustaría estar haciendo, en lo que nos podría suceder sólo si. De ahí conviene moverse.

ilus de Lisa Congdon
Quizás sea una buena idea preguntarnos qué nos adormece y nos impide de accionar. Una vez dije acá en el Circo que la fiaca puede ser miedo. Sigo pensándolo. También pienso que somos negligentes con el presente. No le damos mucha importancia a lo que está sucediendo en este exacto momento. El deseo allá lejos brilla y seduce, como si lo que no sucede fuera lo ideal, lo que vale más. Mientras, ¿estamos atentos a las oportunidades que titilan en el medio de un día común?

En mi caso, tengo que confesar que a veces me siento medio distraída. Al mismo tiempo, soy consciente de que los objetivos no se cumplen solos y pocas cosas cambian sin que uno genere la acción necesaria. Por eso apuesto al potencial creativo/creador del ahora, a extender la mirada para rescatar lo que parece no tener importancia a simple vista.

Capaz suena un poco abstracto lo que digo, pero es justamente lo opuesto: las menudeces y los detalles son algo concreto de donde agarrarse. Pueden ser un buen lugar para empezar el movimiento.
© Circo GolondrinaMaira Gall