11.8.17

ACTITUD CREATIVA: Bebel Franco

En mi último viaje a Río de Janeiro tuve la oportunidad de conocer personalmente a Bebel Franco, una artista brasilera especialista en colores.
Llegué a su casa acalorada por el falso invierno tropical. Bebel me ofreció algo para tomar y ni bien nos sentamos para charlar sentí que ella era el trago fresco que necesitaba. Colorido, con hielo y mucho sabor. De esos que te levantan el ánimo - o el alma, directamente.
Bebel habla fuerte, se ríe con ganas, te mira y nada se le escapa, como si la vida misma le llamara la atención. En su hogar, tan vibrante como ella, me dejé llevar por la Actitud Creativa que le transborda.
¡Disfruten sin moderación!

Vos te definís como carioca y artista plástica. ¿Esas definiciones se mezclan?
Primero tengo que decirte que hay una mentira ahí, porque yo no soy carioca en realidad. Mi papá es diplomático y paraba en Brasilia. En las vacaciones veníamos a Río de Janeiro porque la familia de mi mamá es carioca. Yo siempre amé Río pero nunca había vivido acá. Después nos fuimos a Francia, Colombia. Me casé, fui madre. Cuando decidí venir a Brasil, pude decir "bárbaro, me voy a vivir a Río". Incluso tuve un problema burocrático, porque yo puse en mi documento brasilero que soy carioca, pero nací en Montevideo. Yo me considero carioca porque es la ciudad donde viví más tiempo. Estoy acá hace unos 20 años.

¿Y tu arte es carioca?
Sí y no. Para mí el carioca no es tan colorido como cree que es, eso es medio un mito. Yo viví en París 10 años y el francés me parece mil veces más colorido que el brasilero. Si vas en invierno no, claro, pero en verano ocurre una explosión de colores. Y adentro de sus casas, si tenés la oportunidad de conocerlos, son muy coloridos. Además también viví muchos años en Colombia que es MUY colorida. Nosotros en Brasil tenemos fiestas coloridas, eso sí.

¿Cómo se fue dando tu formación artística?
Siempre me gustó dibujar y de chica ya tenía un vínculo muy grande con los colores. Cuando vivía en París intenté formarme en moda, pero no tenía ninguna facilidad con los números, moda tiene mucho de medida, no era lo mío. Abandoné la facultad por la mitad y me fui a Colombia con mis padres. Allá empecé a hacer cerámica, pintura. Hice algunas muestras y vendí bastante bien. Tenía un arte más libre y más conceptual también. Después me pasé al estampado, que está más neutro en términos de concepto, pero tiene su exceso. Tengo un amigo que me dice que mi arte es triste, muy triste. Le pregunto "cómo va a ser triste con todos estos colores" y él me responde que le parece triste porque anhela una felicidad imposible. Dice que yo quiero tanto un mundo colorido que termina siendo un deseo utópico, y es triste porque no existe.

¿Pensás que él tiene razón?
Algo de razón quizás tenga. Soy una persona con altos y bajos, unos altos muy altos y unos bajos muy bajos también. Lo que sí sé es que el color me hace muy bien, me hace feliz. No hay un día que mire esta pared naranja, con los colores que tiene alrededor, y eso no me haga increíblemente feliz. Vos nunca me vas a ver con una ropa de estampado liso. Me queda horrible, parezco un monstruo.

"Tengo el don del color, los colores me son dados" es otra definición tuya. Contame cómo es eso.
Sé que es pretencioso de mi parte decir que soy una especialista en colores, pero el tema es que tengo mucha facilidad para verlos y mezclarlos. No podría decirte qué significan los colores para mí porque ni siquiera puedo imaginar una vida sin ellos. Te juro que no soy una persona mística, pero me pasa que estoy pintando y de pronto me salta en la mente un color. Claro que a veces paso horas mirando algo para saber cuál va a ser la mejor combinación, pero en la mayoría de las veces los colores me atraviesan como si fueran una visión. Es todo intuitivo, yo no calculo, no hay técnica

¿Cómo empezaste a hacer telas?
El diseñador Fernando Jaeger me pidió que le hiciera un estampado. Yo no sabía hacerlo, le pedí ayuda a mi mejor amigo que es muy bueno haciendo esto. Empezamos a editar juntos, pero me di cuenta que no iba a funcionar, porque estás ahí en el medio del proceso y te vienen las ideas, te atraviesan. Entonces con mis 45 años me fui a hacer un curso para aprender a manejar estos programas. Pensé que no iba a tener cerebro para eso, pero pude. Mi profesor igual me reta, dice que nunca vio algo tan mal hecho salir tan bien. La estructura de mis dibujos en Illustrator es un desastre, no te voy a mentir. Tuve la suerte de que a las personas les guste lo que yo hago.

¿Que cambió de una expresión artística a otra?
Pintar es más poético, es más manual. Tenés el bastidor, los pinceles, la pintura, es distinto el gesto. Pero yo me encontré en el estampado, considero que soy veinte veces mejor haciendo esto que pintando. El diseño de estampado es rápido, dinámico, y podés variar sin caer en repeticiones. Y lo lindo es que es un trabajo más accesible para los demás, en todos lo sentidos.

¿Cómo es tu proceso creativo?
A veces, si quiero algo distinto, hago un dibujo a mano, lo escaneo y lo trabajo digitalmente, pero suelo ir directo a la compu. También busco imágenes libres de derechos y hago un collage mezclando todo. Después me pongo medio neurótica con los colores, cambio milímetros de tonos. Capaz nadie va a notar que lo cambié, pero seguro lo va a sentir más agradable sin saber por qué. Por otro lado, soy una persona acumuladora. Creo que esta casa, así como la ves, es la más discreta que ya tuve. Y a mi me gusta la acumulación en todo. Me gusta ir a la avenida Rio Branco, en pleno centro de Río, a las seis de la tarde. Ver toda esa cantidad de gente, de colores, de imágenes, me hace un bien enloquecedor. Me gusta andar en colectivo, no tengo auto y mis amigas me insisten con el Uber, pero a mi me gusta ver gente. Me gusta la trama que se forma por la acumulación. Me inspiro en ese momento en que veo algo que me hace vibrar porque ocurre una identificación. Algo que pasa a ser parte de mí, ahí nace lo creativo.

¿De qué seguís teniendo sed creativa?
Mi sed es animar, entusiasmar a las personas. Recibo muchos mails de gente que dice "me separé, compré un cuadro tuyo y me hizo tan bien", o "llegué a casa estaba re triste, vi tu almohadón en el sillón y me levantó el ánimo". Me gusta dar esperanza osando con los colores y me gusta mucho trabajar de lo que hago. Mirá, el otro día estaba en un curso de marketing digital y la pregunta era "cómo querés que te definan". Yo respondí que quiero ser conocida como la estampadora más colorida de Brasil.

Además del estampado, ¿vos también te encargás de la promoción de tu trabajo, no?
Sí, porque también me encanta. Me dicen "Bebel, contratá a alguien que te haga esa parte", pero prefiero hacer todo yo misma. Cuido del mailing, de las cuentas de Instagram, las páginas de facebook, dos sitios... Cargo las imágenes, posteo de 4 en 4 horas, hasta me pongo un despertador que me recuerda que es hora de compartir algo. Paso horas charlando con los clientes, me encanta recibir los comentarios y responderlos. Si yo contrato a alguien, esa persona no se va a poner a charlar con los clientes. Además yo trabajo muy sola, entonces me hace bien esa interacción.

¿En algún momento tenés bloqueos o dudas sobre lo que haces?
Tuve momentos de bloqueo y traté de respetarlos. Claro que si tardás mucho tiempo y eso empieza a afectar tu cuenta en el banco ahí tenés que forzarte, pero mientras no sea algo más serio, creo que el bloqueo es normal, incluso puede ser algo bueno que se agote lo que estuviste haciendo. Cuanto a lo que hago, la verdad que soy muy segura. Puedo ser insegura con millones de cosas, pero no con mi trabajo. Me gusta lo que hago, creo que es bueno, y no me afecta que a alguien no le guste. Porque a mi tampoco me gustan ciertas cosas que hacen los demás y no por eso les quito su valor. Además, me da orgullo esto que estoy haciendo ahora, haber arrancado algo casi a los 50 años y que tenga éxito.

Por último, ¿cómo definirías tu Actitud Creativa?
Me viene la palabra huracán a la cabeza. Tengo mucha vida, mucha acción. Me gusta hacer, llego hasta el punto que me propongo y quiero más. Ya que somos descendientes de los hombres de las cavernas creo que somos todos capaces de correr atrás de un león y comerlo con las manos. La sociedad fue cambiando, y la fuerza que ya no usas para eso necesita un sentido. O la usas en contra tuyo o a tu favor. Por mi la vida podría ser eterna porque tengo mucho para hacer, tengo mucha fuerza.


Para seguirla a Bebel Franco:
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* las imágenes de los estampados son de su página
© Circo GolondrinaMaira Gall