24.10.16

Cómo desbloquear la creatividad II

En la PARTE I hablamos de identificar y reconocer lo que nos bloquea. Esta PARTE II viene a definir y limitar esos bloqueos.

De hecho, si usamos el verbo definir, ya estamos poniéndole un límite a lo que sea. Propongo, entonces, tomar consciencia del lado emocional y racional de los impedimentos para tratar de frenarlos.

El lado emocional está muy centrado en las expectativas sobre nuestra propria persona y sobre nuestro potencial. Aparecen sentimientos que inhiben la libertad de explorar, de tomar decisiones y, por lo tanto, de concretar. Por eso decimos "Nunca voy a poder" o "Yo no nací para esto".
A su vez, el lado más racional se conecta con lo que aprendimos y la mirada que fuimos desarrollando sobre la realidad. Nos hace pensar que existe una manera específica de enfrentar los desafíos y, por no encontrarla, repetimos frases como "No estoy capacitado para hacerlo" o "Estoy esperando el momento justo".
En los dos casos hay una raíz cultural muy fuerte. La valoración que tenemos sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está moldeada por la familia, por instituciones como la escuela, por la vida en sociedad. "Yo no hago esas cosas", "Esto no es cosa de mujeres", "Esto no es cosa de hombres", "Esto es para niños".

Sin darnos cuenta, nos guiamos por patrones de conducta y por reglas que no están escritas en ninguna parte. Tener miedo al error, al ridículo, a lo nuevo... es no querer fallarle a lo que consideramos correcto, a exigencias artificiales. Nadie necesita un título o un permiso especial para ser creativo, por ejemplo. Y creer que sólo el conocimiento adquirido nos permite avanzar reduce la posibilidad de ver otras opciones, de imaginar alternativas.

Es fundamental hacer este hincapié: los bloqueos tienen una relación de dependencia con los miedos. Por eso, cierro la segunda parte con este ejercicio: si pudieras personificar tu miedo, ¿qué características tendría? ¿Tiene nombre? ¿Es un personaje femenino, masculino o indefinido? ¿Es alto, bajo, más gordo o flaquito? ¿Qué manías (y mañas) tiene? ¿A qué le gusta jugar? ¿Por qué vive con vos? ¿Cómo se porta? ¿Quién lo conoce? ¿Dónde nació? ¿Cuándo aparece? Conocer detalles de su personalidad tal vez te ayude a entenderlo y a mejorar la convivencia para que no sea una piedra en tu camino. Tal vez decidas echarlo para siempre.


Ahora falta la PARTE 3, la que plantea una Actitud de cambio. Ya se te ocurre algo para generarla?
© Circo GolondrinaMaira Gall