23.8.16

Cómo descubrir tu vocación

Hay personas que nacen con un objetivo de vida clarito, o con un talento que les marca el camino como si fuera una flecha. Hay otras que no. Yo, claramente, me encuentro en el segundo grupo y siempre me hice las famosas preguntas ¿a qué vine a este mundo? ¿qué tengo que hacer? ¿CUÁL ES MI MISIÓN?
Encontré muchas respuestas. Algunas funcionaron por un tiempo determinado y luego dejaron de tener sentido. Otras las cargo hasta hoy y las sigo puliendo. Pero hubo un punto determinante en mi búsqueda: el día que entendí que todo empezaba en mi anhelo.

Hace unos dos años fui a mi primer taller de creatividad con Silke, una referente y musa en el asunto. Sin mucha introducción ella compartió su definición de anhelo y pidió que cerráramos los ojos para concentrarnos en eso. El objetivo de Silke no era recibir conclusiones instantáneas pero sí, comprobar que muchos de nosotros nunca habíamos pensado en nuestros deseos de esta forma.

También hablamos sobre anhelo en el Laboratorio de Creatividad. A algunos integrantes les suele ocurrir distintos sinónimos o paralelismos con la "misión" o la "vocación" de cada uno. A otros les cuesta darle forma y por eso armamos juntos una serie de preguntas que sirvan como guía.

Las comparto acá deseando que también te puedan ser útiles. Ponéte cómodo, sé sincero y no trates de agradar a nadie con las respuestas. Ni a vos mismo. Hace de cuenta que es un juego y respondelas automáticamente, sin pensar mucho:

¿Qué cosas coleccionas?
¿Qué te gusta aprender?
¿Qué admiras en las personas?
¿Que actividad te genera placer?
¿Qué podrías hacer gratuitamente?
¿Qué harías con el éxito ya garantizado?
¿Qué cualidades los demás destacan en vos?

Si aún respondiendo no te queda del todo claro, tengo un recurso más para ofrecerte. Una buena idea puede ser cambiar el enfoque de la pregunta. En lugar de "qué tengo que hacer con mi vida" o "cuál es mi misión" proba preguntándote "¿qué espera mi vida de mi?". Quitarte la presión de encima quizás te ayude a entender el idioma de tu voz interior.
© Circo GolondrinaMaira Gall