5.7.16

Cida del Sebo


En Brasil, Cida es un apodo común del nombre Aparecida y la palabra sebo, además de significar grasa, también se usa para nombrar a los locales de libros usados.

Esta Cida es profesora primaria y trabaja en un Sebo.
En pocos minutos la vas a ver limpiando el piso, acomodando los libros y atendiendo, claro.
Si le preguntas si tiene algún libro de Ferrez porque te lo encargaron ella va responder que te hicieron un pedido complicado, que le llega muy poco de ese autor y que tiene un cliente que es fanático y se lleva todo.
Si le pedís sugerencias te va nombrar a muchísimos "de la misma camada". De algunos de esos autores tampoco tendrá algo para ofrecerte pero de otros puede ser que tenga algún ejemplar por ahí.
Ahora, si de casualidad algo de lo que querés está cerca de los libros de Chico Buarque puede ser que te diga dos cosas: primero que no le gustan los libros de Chico Buarque porque no cree que sea el quien los escriba. "La persona que hizo el tema Mujeres de Atenas no puede ser la misma que escribió Estorbo". Enseguida, es muy probable que aproveche el gancho para criticar a su jefe.
Resulta que el dueño del sebo tiene 4 locales. Uno donde trabaja él, otro donde trabaja su cuñada, el tercero que es atendido por Alexandre, el vendedor favorito y el cuarto donde trabaja ella.
Cida reclama que como no es "nada del jefe", ni pariente ni favorita, él solo le deja libros repetidos, que nadie quiere. "Como esos ejemplares de Budapeste, de Chico Buarque", aclara, revoleando los ojos.
Encima, los clientes la siguen visitando porque ya la conocen. Así que ella siempre termina llamando a los otros 3 locales "pidiendo permiso para traer los libros que la gente necesita y justificando por qué nadie quiere ir a buscarlos". Lo que quieren es que es ella los atienda y en ese local.
Cuando estés por pagar y te acerques a la radio te puede pasar que digas "Uh, O bêbado e a equilibrista con Elis Regina, cuánto hace que no escuchaba ese tema!". Y Cida te va responder que a la gente le gusta "su" música. Que por lo menos le quedó eso para ofrecer además de las novelas porque el jefe también se llevó "su" filosofía y "su" teatro.
Finalmente, cuando sume el valor de la pila de libros que te terminas llevando y la calculadora indique 59 reales, te va a guiñar el ojo preguntando si todo por 50 te cierra bien.

© Circo GolondrinaMaira Gall