19.2.16

Carta para María Teresa II

Hola, Teresa!

Acá estoy una vez más, escribiéndote luego de un encuentro con vos. Esta vez no fue personal pero, sí, a través de tu Lengua Madre. Ayer a la noche, ya en la cama, terminé de leerlo y me fui a dormir con él entero adentro mío.

Hoy me desperté pensando en el triángulo abuela-madre-hija que le tocó vivir a mi tocaya en el libro y no pude dejar de asociarlo con la historia de mi propia mamá. Cuando ella tenía 15 años, su madre estaba muriéndose de cáncer, y le confesó que, en realidad, era su abuela. Aquella que mi mamá siempre había pensado que era su hermana más grande que vivía en otro país era su verdadera madre.
Ese episodio familiar no tuvo nada que ver con la dictadura militar, si no con la dictadura de los modos y costumbres de otra época. Pero encuentro muchas similitudes entre las sensaciones de Julieta Pronello y las que he observado en mi mamá a lo largo de los años. Eso de estar fuera de lugar, de no saber de dónde viene, de no querer sentir al mismo tiempo que urge la necesidad de ser amada.

Mi mamá cuenta que cuando yo nací nunca se sintió tan sola. Porque aunque tuviera mi padre y demás familiares cerca, no tenía a su mamá - ni la abuela ni la hermana más grande - para decirle cómo iba a ser la vida a partir de ese momento. Por otro lado, también me dice que ese día finalmente sintió que tenía su propia familia, su lugar para pertenecer y permanecer.

Una vez leí que las hijas vienen a sanar algo en sus madres y la verdad es que, por todo esto que te cuento, me parece algo bello y muy real. Toda las veces que me encuentro con mi mamá siento que ella me hace crecer y que yo, de alguna manera, la sigo sanando.

Aún no soy madre así que, por ahora, mi testimonio es apenas el de hija. Igualmente, sospecho que la vida funcionará de modo similar. Que los hilos familiares siempre nos continúan por nuestros vientres y nuestras lenguas.

Quisiera escribirte todo esto con mi letra, como le hacía Ema a Julia, pero no está mal tampoco contar con la facilidad de un mensaje online en esta mañana de lluvia en Buenos Aires.

Te mando un beso enorme y un abrazo que va cálido hacia donde estés.

Julieta
© Circo GolondrinaMaira Gall