28.10.15

ME ABANDONÓ UN LIBRO

Me abandonó un libro en la estación de Colegiales. Hace como un mes que lo tengo en la cartera y lo llevé para hacerme compañía en la espera y en el viaje en tren hacia Ballester. Lo venía leyendo muy de a poquito. Es un libro de teoría sobre literatura infantil y juvenil en que la autora, Graciela Montes, habla todo el tiempo sobre la infancia puesta en un corral por los adultos. Hay muy buenos conceptos sobre el tema pero ella menciona tanto lo que no se puede hacer, lo que no podemos estimular, lo que no se debe escribir que creo que me fui sintiendo acorralada yo también.
La noche anterior ya me había ido a dormir pensando en eso, sintiendo eso. "La pucha, es el libro de los no", me dije yo. Y lo llevé, justamente, para no dar más vueltas. Para que las vías rectas del tren me ayudaran a no distraerme y a tratar de entender el punto de la autora detrás de tanto reproche. Pero me subí al tren y el libro ya no estaba más conmigo. Se ofendió, supongo. Habrá quedado allí, en la estación, esperando otra persona, otro lector. Porque se ve que de la misma manera que algunos libros nos eligen, otros no nos soportan.

OTRO FINAL
Así venía yo pensando en forma de cuento lo que me había pasado, luego del típico susto inicial cuando uno se da cuenta que perdió algo valioso como un libro. Pero dos minutos después, escuché detrás mio una conversación entre el vendedor ambulante que también se había subido en la estación y otro pasajero. "Que lástima, alguien se olvidó un libro", dijo uno de los dos. Automáticamente me di vuelta y pregunté "Disculpen, el libro se llama El corral de la infancia?". Ellos me dijeron que sí y me lo dieron, entendiendo que era mío. Los demás que estaban cerca me miraron, un poco para chusmear y un poco porque el título del libro puede ser polémico si no sabes de qué se trata. Lo agarré con las dos manos mirando lo que había recuperado. Y entendí que el libro me había dado una segunda chance de quererlo.


EL ÚLTIMO FINAL?
Llegué a Ballester y me puse a contar el episodio. Del cuento sobre el libro que me abandonó. Y del final alternativo en el que tuve que pensar ya que él pronto terminó volviendo hacia mi. La anécdota sirvió de excusa para otras historias misteriosas con libros de por medio. Me di cuenta que todos tenemos una y eso fue muy lindo, nos reímos mucho. Después volví a casa. El libro siguió en la cartera dando vueltas entre las demás cosas que cargo siempre. En la semana, lo agarré un vez más para leerlo. Pero no hubo caso, realmente me aburrió la cantidad de no que tiene. Entonces, aunque me faltaran unas 50 páginas para terminarlo, lo devolví al estante. Sin pretensiones, sin fecha de vuelta. Si tiene que ser, algún día me encontrará nuevamente. Algún día nos entenderemos.
© Circo GolondrinaMaira Gall