1.9.15

BERLÍN: El arte de lo que quedó

Llegamos a Berlín y lo primero que quise hacer fue visitar lo que quedó simbólicamente del muro, la East Side Gallery. Porque tengo la imagen de la caída como uno de los recuerdos televisivos más fuertes de mi infancia. Y porque estaba ansiosa para ver un bloqueo que ha sido transformado en arte.

Ya en el camino encontramos esto:

0,7% tiene el 44%              Aún existe un muro

Y me quedé pensando en que las ciudades siempre tienen rajaduras y divisiones que alejan. Más paredes que puentes. Más murallas de las que imaginamos.

Cuando llegamos, pensé que sentiría una energía "rara", esa que largan los lugares con mucha historia fea para contar. Pero no fue el caso. Hay hasta una cierta paz, puedo decir, más allá de algunas obras que comueven. Quizás porque el río está muy pegado y el agua tiene esa capacidad inmensa de llevarse todo. Quizás porque el lugar se transformó y ahora vibra distinto. Quizás fue apenas mi impresión.






Éramos muchos los turistas pero pensé que seríamos más. Según lo que averigüé, quedaron 1,3 kilómetros de muro - de hecho, es considerada la mayor galería de arte a cielo abierto. Supongo que la gente se esparce según lo que más le gusta, que cada uno se entretiene con lo que más le llega.
En mi visita particular encontré muchas frases. Algunas con humor, otras repletas de sentido y un par que, directamente, no pude entender.










Muy loco pensar que durante 28 anos Berlín fue partida al medio y hoy es ejemplo de desarrollo económico, social y cultural. Es verdad que se huele un aire fresco, receptivo... y también que hay una sombra. No podría hablar más allá de esa sensación pero me gusta la idea de mantener viva la memoria y generar consciencia sobre el presente.

Nos quedan tantos muros... Habrá una fórmula ideal para achicar las brechas?
© Circo GolondrinaMaira Gall