27.8.15

LONDRES SE PONE PERSONAL

De Barcelona pasé a Londres, siempre con los ojos abiertos buscando detalles creativos. Lo primero que pude ver es que Londres es muy... Londres. Cielo gris, con momentos de sol queriendo salir. Edificios de ladrillos rojos a la vista y cabinas de teléfono del mismo color. Mucho verde de plazas y parques y el azul de la bandera del reino unido que aparece por todas partes. Buena mezcla de colores.
Durante una semana estuve en los lugares turísticos y en barrios más alejados también, atrás de los mercados que venden comida, ropa usada y piezas de diseño. Vi cosas muy lindas, algunas aptas para mi bolsillo y otras totalmente fuera de presupuesto.
Pero la verdad que si tuviera que decir, según mi punto de vista, donde encontré la creatividad en Londres diría que fue en las personas. Todo el tiempo fue lo que más me llamó la atención. Son tantas nacionalidades y tantos estilos que no hay raros, no hay distintos. Justamente, porque no hay iguales.
En palabras podría decir que hay hippies, vintages, punks, clásicos, alternativos, modernos... Dan ganas de meterse en sus cuerpos y sus cabezas, ser un poco de cada uno.
Ser la piba morocha de pelo lacio que va cantando en su bici. La señora que tiene todo tapado por una burka y huele a saumerio. La rubia de falda por las rodillas que abraza una carpeta en el subte. El negro alto de camisa celeste y pañuelo verde en el cuello hablando por teléfono. El punk de pelo verde que arrastra cadenas y camina pisando sus pantalones rotos. La adolescente de remera fluo y calza blanca.
No tengo fotos de todos ellos. Aún soy demasiado amateur con mi cámara. Me da vergüenza acercarme, encarar. Como mucho, me hago la distraída, hago de cuenta que estoy registrando una paisaje, una estatua y... clic... ahí va un intento de guardar la cara que quería.
La verdad es que nunca sale muy bien la trampa. Así que acá comparto apenas algunas imágenes de todas las personas que vi, de lo poco que pude captar. Que suerte encontrar tanta gente distinta por el mundo!










© Circo GolondrinaMaira Gall