30.3.15

Actitud Creativa GEO de Aitue

Si esto fuera una descripción formal, seguramente empezaría por "Georgina D'Angelo es técnica en gestión cultural y bla bla bla". Pero la persona que fui a entrevistar es Geo Solar, la fitoterapeuta creadora de Aitue. La que se dejó atravesar por el poder de las plantas y busca seguir reencontrándose con esa sabiduría milenar.
Sé que puede sonar demasiado etéreo - o complejo - para algunos. Pero es, justamente, lo contrario. Hay algo de muy simples y real en lo que Geo busca y comparte. A través de su emprendimiento ella incentiva a pensar el bienestar como algo que empieza en lo emocional y que depende mucho de nosotros mismos. Que los dolores y las enfermedades también pueden y deben ser tratados con la toma de conciencia.
Aunque sea común caracterizar su profesión como algo místico, la verdad es que su consultorio es mucho más usual de lo que uno se imagina. Para los que necesitan formalidades, allí están colgados los títulos que garantizan todo lo que Geo estudia y sigue estudiando. Para los que buscan paz, el ambiente es impecable y da la sensación de que se respira aire puro allí dentro. La luz es muy cómoda y, aún más, el sillón en donde uno se sienta para hablar y escuchar. En el patio están las plantas y un mural lleno de significado. Por allí también puede andar Luna, la felina y fiel compañera. Es muy probable que Geo te reciba con un te. Y es una certeza que abrirá una sonrisa ni bien te vea.
Personalmente, después de hablar con Geo, siempre me siento mejor, siento que me entiendo más. Hay algo de sanador que ya se da en el encuentro. Por eso los invito a conocerla un poco más y a disfrutar de lo que nos puede enseñar tanto sobre medicina natural como sobre la autogestión de un negocio.


Sé que ya trabajaste en muchas cosas...
A ver... trabajé en administración pública, vendí zapatos, vendí carteras. Fui camarera. Vendí vajilla antigua y vajilla de barro que traía del norte. Luego, hice mandalas. Y después... bueno, empecé con la fitoterapia. Como que me fui desprendiendo de todo lo que era poco autentico.



Cómo llegas a la fitoterapia y a las flores de Bach?
Llegué porque me fui unos meses a vivir a Córdoba y lo primero que hice cuando llegué fue darme cuenta que no me había llevado nada para leer. Ese mismo día, me compré un libro y el primero que me gustó fue uno de plantas de ahí de la zona. Y aluciné! También pasó que allá vivía en una casa que tenía un árbol gigante y un montón de plantas. Investigando sobre ese árbol que tenía en el fondo se me abrió todo el mundo de las plantas. Me atravesó. Yo estoy segura que viajé ahí para encontrarme con las plantas.




Y después de tantos cambios sentís que te encontraste?
Sí, en esto me quedo. Encontré mi pasión en las plantas. Y el significado de todo. Para mi es el origen y hacia adonde hay que ir. Y haber encontrado eso ya me hace quedar tranquila.

En este ejercicio, qué te ha sorprendido más hasta ahora?
Un montón de cosas... pero lo que más me llama la atención es como todavía, lamentablemente, seguimos depositando en un otro el poder y la capacidad de sanarnos. Con los productos que yo hago me pasa que las personas primero se acercan como si fueran a pedir a un ibuprofeno en la farmacia. Y ahí empieza el trabajo de generar la conciencia necesaria para poder sanar con una planta medicinal, que es un proceso totalmente distinto, que activa cosas mucho más internas, más emocionales también. Todavía estamos muy desconectados de nuestra responsabilidad como auto sanadores.



Qué quiere decir Aitue y cómo llegaste a ese nombre?
Aitue es la tierra que uno ama. Mi formación oficial de fitoterapia la hice en Chile. Allá me conecté mucho con la sabiduría del pueblo mapuche, me alucina como ellos conciben la salud. Y ahí apareció... un día leyendo palabras en mapuche, apareció Aitue y me encantó.


Más allá de ser una pasión, Aitue también es un negocio, no? Qué te ha enseñado desde ese lado?
Sí, seguro es un negocio también. A veces el miedo, sobre todo en el principio, te hace ser demasiado indulgente y no está bueno porque uno tiene que valorar su propio trabajo. Los trabajos son artesanales, se pone mucho en cada producto. Hay que ponerse firme y no ceder ante un mercado que está acostumbrado al regateo, a la promoción y a no valorar, en realidad.



Y qué consejos podes dar para el que quiere arrancar su negocio?
Hay que darle mucho, mucho tiempo. Uno, por general, lo abandona antes que llegue a la mitad de su potencialidad y eso es una pena. A veces las personas no se dan cuentan de qué significa encarar un proyecto autogestivo y se pierde fuerza por eso, por no poder sostenerlo desde la voluntad y la paciencia. Otra cosa que a mi me sirve muchísimo es leer blogs de marketing, páginas de emprendedurismo, lo que sea. Porque cuando encontras algo, como en mi caso las plantas, y lo deseas compartir con la gente, tiene que ser algo que se mantenga a si mismo. Para que mi proyecto espiritual de plantas sanadoras funcione yo necesito tener una cabeza de empresaria sí o sí.

Que sentís cuando creas tus productos?
En el medio de la ciudad me vuelvo a sentir parte de la naturaleza. Me siento en un bosque, creando una alquimia de plantas. Pongo música, hago todo un clima para crear porque me parece algo muy sagrado poder hacer medicina con un elemento de la naturaleza. Me lo planteo todo como un ritual.




Todo el tiempo hablas en tomar conciencia. Cómo crees que eso influye sobre nuestros procesos creativos?
Creo que lo que nos aporta es poder. El poder de crear una vida saludable, una realidad más honesta con nosotros mismos. Creo que eso es absolutamente creativo porque implica toda una disposición nuestra a modificar el entorno en el que estamos anclados. Y, desde ese lugar, lo creativo se juega indagando, buscando, viendo por cuál lado uno puede hacer las modificaciones que quiere hacer. Eso es un proceso creativo, para mi. Todo lo que veníamos haciendo rutina o naturalizando, con una o dos preguntas se cae. Desde las preguntas están las respuestas que nos transforman.



Cómo podes definir tu propia Actitud Creativa?
Creo que mi Actitud creativa siempre fue la de transmutar todo lo que ya no me servía. Vivo las experiencias hasta agotarlas y después, desde ahí, me pide el alma cambiarme y renovarme. Eso me hace acercarme a un montón de conocimientos y herramientas, de posibilidades.




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