9.2.15

Actitud Creativa: LUCAS MUSSU

Lucas debe medir unos dos metros de altura. Tiene sueños que traspasan - y mucho - su altura. Un gran tipo, sin duda! Actualmente está haciendo muchas cosas, involucrado en muchos proyectos. Tal vez, el más importante de todos sea hacerse cargo de su increíble potencial y no dudar, en ningún momento, que es capaz de hacer lo que se propone.
Hace algunos meses logró dejar la relación de dependencia, el trabajo de oficina que lo consumía. Ahora cocina recetas de su abuela y de su mamá, recicla muebles y trata de encontrar caminos artísticos distintos. Quinto Doce es su casa, su trabajo y es donde uno puede ver con ojos propios la grandeza de Lucas.
Capaz, haces tu reserva y te toca sentarte en una silla que tapizó él y atrás tuyo está colgado unos de sus cuadros. Capaz vas pensando solo en la cena y resulta que no podes parar de comer el pan que él sirve de entrada. Capaz, muy capaz, Lucas te va a pasar la receta si le pedís y te va preguntar si no queres un poco más.
Para saber cuál es el menú del mes, pedir un lugarcito en la mesa y acompañar la programación cultural de Quinto Doce recomiendo dar un like por acá. Para conocerlo un poco mejor a Lucas, quedate acá nomas.


Tengo que empezar por algo. Por qué arrancas con los collages?
Siempre tuve una relación con el arte pero el collage nace en un momento en que yo estaba saturado en mi trabajo. Estaba en un call center y atendía el teléfono todo el día. Entonces empecé a recortar lo que tenía a mano. Recortaba todas las imágenes que me interesaban. Era un escape a algo que me agobiaba. En ese momento no tenía estructura mental para pensar en vivir de otra cosa. Era mi trabajo y tenía que encontrar cómo revertirlo.



Y de recorte en recorte terminaste haciendo una muestra?
Lo primero fue un autoboicot total diciendo que eso yo lo iba poder a hacer, preguntándome "y esto quién va a querer verlo"? Pero me di cuenta que eso negativo que tenía lo estaba revirtiendo con algo muy positivo, transformándolo en arte. Me puse a buscar en internet y encontré la plataforma ideame que promueve el crowdfunding y me dije "ya está, yo voy a probar con esto". Hice un videito contando lo que estaba haciendo, que quería fomentar el arte y que para eso necesitaba plata. Y la logré juntar y no lo podía creer. El autoboicot si disolvió inmediatamente.

Cómo fue la experiencia de la muestra?
Lo primero que me sorprendió fue llegar y ver todo colgado. Ni hablar que, por decirlo de alguna manera, 50% de la gente me conocía pero el 50% restante no. A la gente le gustaba, había funcionado. Y lo máximo de todo fue que de 23 vendí 11 cuadros. Ahí me dije "ya está, no te podes decir no hagas algo".

Pero vamos a Quinto Doce, tu proyecto actual...
Hace unos meses que dejé la relación de dependencia. Fue algo que me costó muchísimo pero, al mismo tiempo, ahora digo "que bueno que lo pude hacer". Mi proyecto actual es un paladar. Porque decir restaurante sería algo muy ambicioso. Un paladar es este lugar en donde yo cocino, que es mi casa. Hay una mesa para hasta ocho personas, yo me encargo de hacer la comida y la gente viene a comer acá.


De donde viene tu historia con la cocina?
Cuando yo era chico mis padres se separaron. Mi mamá siempre fue una mujer que no se quedó lamentando, siempre fue resolutiva. La plata no alcanzaba y nos pusimos a cocinar en casa y vender a los vecinos. Vivíamos en ese tiempo en la parte sur de capital federal y había mucha construcción social, se levantaban edificios para gente carenciada. Había mucho trabajador y un determinado día mi mamá decidió hacer un menú y recibir a la gente en casa. Y nos fue muy bien, vivíamos bien. Eso me hizo aprender y me quedé con que si algún día no tuviera qué hacer yo podría cocinar tranquilamente, podría hacer lo que hizo mi madre.


Los platos de Quinto Doce son familiares. La gente viene a comer algo sencillo como un pastel de papas. Por qué?
Al arrancar lo que yo quería era no hacer algo gourmet. Siempre dije que no hay nada mejor que esa comida que uno comía de chico y quise hacer algo que lleve a ese momento inmediato, a ese sabor. Entonces, la base de Quinto Doce, este paladar, es hacer las recetas que me hacían mi abuela, mi mamá. Hago, por ejemplo, el pastel de papas con osobuco porque así lo hacíamos antes.


Es difícil estar fuera de lo que antes era tu zona de confort?
Es raro, más que difícil. Me costó encontrar el eje pero de repente lo encontré, salí adelante y no frene. Yo creo que todos tenemos muchas ideas en nuestra cabeza. Pero, concretar algo es un desafío. Y, a medida que empezas a concretar cosas, ese desafío se convierte en una gimnasia. Tener mucha libertad de golpe te asusta. Hay que saber medir todo eso. A la larga terminas armando tu nueva zona de confort pero vas entendiendo más cosas.

Hablamos de collage, de cocina, veo acá muebles que refaccionaste vos... Crees que todo eso se relaciona de alguna manera?
Sí. Hay algo que aprendí indirectamente de mi mamá y de mi abuela. Nunca se sentaron y me lo dijeron, pero ellas eran minas prácticas. A veces no teníamos lo que queríamos, pero siempre teníamos algo. No nos faltaba nada. Lo que quiero decir es que todo se relaciona porque uno en la vida tiene que tratar de ser práctico. Si  no tenes y lo queres, construilo vos, construilo de donde sea. Desde el reciclaje, desde la cocina, desde el arte porque estás encerrado en una oficina. Tenes que revertirlo.



Como definís tu Actitud Creativa
Mi actitud creativa es no cerrarme a un formato, no cerrarme a una estructura. Me gustar romper el formato convencional. Ese ya está, sé que en el peor de los casos voy a caer ahí. Pero trato de no limitarme, no es tan cuadrado todo. Hay siempre un poco más. Y eso hace con que todo lo que hago no me cause más el dilema "adónde lo voy a mostrar, quién lo va a ver, quién lo va consumir". Si no vas por lo comercial, sos tu única barrera. Para mi va por ahí.


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