24.12.14

EL RELOJ DE LA NONNA

Hace muchos años que mis nonnos no están pero siempre hay algo que me hace acordar a ellos y revivir el tiempo que compartíamos. Para esta época, en especial, pienso mucho en mi nonna Filomena y en como me gustaría estar con ella. La veo sentada en la máquina de coser en el comedor. Subiendo las escaleras hacia la terraza para colgar la ropa. Tengo clarísima la imagen de ella en la cocina comandando aromas con su delantal manchado. Y la escucho decir palabras graciosas para retarnos al nonno y a mi.
Que eran de ella tengo un reloj y un rosario. El reloj tiene la malla de cuero muy gastada pero jamas me atreví a cambiarla y tampoco lo puse a funcionar. De vez en cuando lo uso así nomas, como si pudiera estar en aquel instante en que ella aún estaba. De hecho, me acuerdo de vérselo puesto, diciéndome que un día me lo daría. A su vez, el rosario tiene un valor que solo crece con el tiempo. La nonna era muy católica y yo, la verdad, no lo soy. Pero lo tomo como un símbolo de que hay que tener fe en la vida y en las personas. Se convirtió en mi amuleto y nada malo me puede pasar si lo tengo cerca.
Ademas de esos recuerdos materiales, tengo muchos otros que son el verdadero tesoro, la verdadera herencia. Para empezar, todos nuestros familiares que la conocían cuando me ven dicen que soy igual a ella. Que me parezco físicamente, que tenemos la misma piel rosada. Que tengo, incluso, muchos rasgos de su personalidad. Se me infla el pecho todas las veces que lo escucho. Y me sonrojo exactamente como lo hacía ella. 
La nonna tenía como un tiempo propio y una combinación especial de dulzura y firmeza. No sé si podría describirla mejor que eso. La verdad es que lamento no haber tenido más tiempo con ella para conocernos mejor. Intento imaginar como serian nuestras charlas, qué aprendería yo de sus habilidades y qué podría ver ella a través de mis ojos. Estoy segura que me seguiría retando por algunas cosas y que aún me besaría las mejillas sosteniéndome la cara con las dos manos.
La recuerdo aún más estos días porque ella hacía cuestión de que una de las fiestas, Navidad o Año Nuevo, fuera en su casa. Con toda la familia reunida. Aquellas mesas enormes, todos hablando muy fuerte, gritos y carcajadas, mucha comida. Nunca más vi lo mismo después que ella se fue.
Esta Noche Buena la paso en familia, feliz en Buenos Aires. También estaré pensando en mis papis, en mi hermano y su propia familia reunidos allá en Río. Luego de un año que no fue fácil pero termina mucho mejor de lo que imaginábamos. Y recordaré a los nonnos y a mi titi Marga, mi madrina que ya no está. Cuando sean las doce en la ciudad en el reloj de la nonna también serán las doce porque esa es la hora que marca desde que lo tengo, nunca supe por qué. Con su rosario haré mi propio rezo, mi oración inventada. Voy a brindar y agradecer por ese instante mágico en que estamos todos juntos, independiente del tiempo o del lugar.



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