29.11.14

La vida del viajante

"Minha vida é andar por este país/ Pra ver se um dia descanso feliz/ Guardando as recordações/ Das terras onde passei/ Andando pelos sertões/ E dos amigos que lá deixei/ Chuva e sol/ Poeira e carvão/ Longe de casa/ Sigo o roteiro/ Mais uma estação/ E a alegria no coração"
Así dice "A vida do viajante", uno de los temas más conocidos de Luiz Gonzaga. Está sonando ahora mientras escribo, cuando se cumple ya una semana del fin de nuestra jornada nordestina. Su nostalgia me contagia. Después de 25 días recorriendo cinco provincias y una cantidad de playas que no llegué a contar estamos de vuelta a Buenos Aires. Falta acomodar algunas cosas en casa, guardar parte de la ropa y pagar la tarjeta. Pero aún quedan cachetes tostados por el sol, alma lavada por el mar y montones de colores y perfumes impregnados.
Más allá de los recuerdos y demás cosas no materiales los viajes suelen tener un bártulo (con cariño lo digo), no!? Puede ser una valija pesada, regalos sin sentido, un encargo obligado o...una escultura de Luiz Gonzaga. Que se lleva por todo el viaje embalado como una momia. Pasea en el auto alquilado, duerme en más de un hostel, sobrevive entero y llega a su dirección final.






Luiz Gonzaga fue uno de esos hombres que logró "hacer la América" adentro de su propio país. Salió de una ciudad del interior del Nordeste de Brasil y se alistó en el ejército para asegurarse techo y comida. Años más tarde, siguió su verdadero destino hacia Río de Janeiro y alcanzó el éxito como músico.
Su escultura ahora canta y toca el fole - así le decía a su acordeón - con otros que suelen sonar en nuestro rincón musical. Si todo sale bien, muy pronto lo volveremos a embalar para cuidarlo. Se viene nueva tanda de refacciones en casa. Más tierra, polvo y quilombo.
Por suerte, Villa Golondrina va tomando la forma que siempre quisimos: departamento con cara de casa. Casa con cara de barco. Viajando o estando acá, siempre escribiendo un mapa con pequeños objetivos y grandes rumbos. Nada muy definido pero deseando el horizonte entero.
© Circo GolondrinaMaira Gall