19.11.14

BRANCA DE JACUMÃ Y TIETA DO AGRESTE

Podría hablar de Daniele y su salão de beleza en Jacumã, como ya hablé una vez de Rosângela. La protagonista cambiaría un poco pero, en definitiva, ambas tienen la misma impronta: el trabajar sin descanso para mantener a sus hijos. Sin embargo, esta vez, prefiero hablar de una de las clientas del salão: Branca.
No sé como se la imaginan solo de leer su nombre pero les puedo decir que ella tiene la piel negra pero no tiene las facciones clásicas. Es como mucho de los negros de la región del Nordeste de Brasil; tiene herencias africanas, holandesas, portuguesas e indígenas. La verdad que imaginarlo es imposible! Probemos otra vez: tiene la piel de un tono morocho muy oscuro, ojos delineados, labios finos. Pelo largo, oscuro, bien lleno de rulos. Es flaca, ni alta ni petisa. Igual de eso solo me di cuenta después. Porque cuando llegué al salão de Daniele, Branca estaba sentada. En la puerta - abierta hacia la calle del pueblo de Jacumã - con una salida de playa animal print transparente. Se le veía una tanga roja y, en la parte de arriba, una bikini del tipo cortinita. Todo así, en diminutivo, chiquito y ajustado.
Entré y solo se escuchaba la voz de Branca. Su cuerpo no era lo único llamativo. Se hacía notar y, claramente, lo hacía a propósito. Pedí mi turno. Me senté a esperar y observar. Branca hablaba todo el tiempo. De sus viajes, de lo que iba a hacer esa noche, de lo que iba a a vestir, de los italianos que conoció en el bar la noche anterior. En pocos minutos me enteré que vivía en Suecia. Marido sueco, hija del mismo palo. Que de vez en cuando se tomaba unos días para visitar su país. Viaja sola y pasea, sale y disfruta la noche. Le encanta.
Daniele, la dueña del salão que solo hace trabajar, trata de ignorarla. Dispara miradas de reproche. Pero hay en el local un numero mucho mayor de admiradoras, seguidoras. Le preguntan a Branca detalles de sus aventuras por el mundo, del vestido que eligió usar esa noche.
Una amiga recuerda viejas épocas en común y cuenta que pegou boqueira de tanto que besó en cierto carnaval. Branca dice que sería un absurdo estar de vacaciones y no dar unos beijos na boca. Que eso no mata a nadie, no compromete su casamiento.
Una de las mujeres dice que no se iría jamas a Suecia, que no dejaría su pueblo para vivir en la otra punta del mundo. Por primera vez la veo a Branca dejando de vender un personaje, dejando de presentarse como diva. La mira muy serio a su amiga y le dice "el que no tiene horizonte no llega a ningún lugar". Le sale de adentro, muy adentro. Pero le dura poco y, nuevamente, incorpora la que solo habla de sus propias aventuras. Llega a decir que si no tuviera una hija ya estaría separada, viajando por todos lados. Que eligió un marido viejo porque así se va y le deja algo a ella. Lo dice muy segura, la tiene  muy clara.

Playa de Jacumã, a pasitos del salão de Daniele y clientas como Branca

Debo confesar: Branca me encanta y me seduce. También me da un poco de pena. Pero sé que es mi mirada. Son mis prejuicios. También me hace acordar a Tieta do Agreste, unos de los personajes femeninos más famosos de Jorge Amado. Tieta es una mujer de pueblo, totalmente fuera de su tiempo. Por 'liberal", su padre y sus vecinos la echan de la ciudad. Muchos años más tarde, ella regresa convertida en diosa, con dinero y poder. Vuelve para encontrar todo igual. Es feliz y su vida ha sido una victoria pero tiene una melancolía que no se la quita ni con vestidos, amantes y joyas. Tremenda realidad...hay personas que no son para su tiempo. Otras que no son para sus lugares.

tapa de la obra original de Jorge Amado

la novela producida por TV Globo

Pocos días después de conocer a Branca en la ciudad de Jacumã, pasé en frente a Mangue Seco - la ciudad en donde fue grabada la novela inspirada en el libro de Jorge Amado - y me quedé pensando que debe haber montones de Brancas y Tietas por ahí (en este caso, en el Nordeste de Brasil). Esperando el barco o el gringo que las lleve. O, simplemente, aguardando la patada de su propio pueblo que les permita, finalmente, alcanzar su vuelo.
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