29.4.14

¡DALE, CHE!

Quiero escribir esto de la manera más honesta y no sé si puedo. Quiero que suene organizado y, no, un vómito de pensamientos. Tampoco estoy segura de cómo hacerlo. Respiro hondo. A ver.
Estoy frustrada con mi carrera. Con el hecho de tener 32 años y sentirme aún lejos de mi realización, de lo que imaginaba para mi.
No es "crisis de los 30", siempre fui una persona ubicada en el tiempo, no quería ser grande cuando era chica, no sufrí la adolescencia, disfruté los 20 y desde que cumplí 30 me siento cada vez más cerca de lo que soy. Tampoco ignoro todo lo que hice hasta ahora. Empecé a trabajar a los 17 años, tengo miles de anécdotas, millones de experiencias increíbles. Y es tremendo lo que aprendí.
Desde los últimos meses estoy trabajando apenas como traductora. Le soy muy grata a todas las traducciones que, en los últimos 6 años, me permitieron consumir, viajar, vivir. Pero no es lo que quiero hacer toda la vida, no lo quiero como mi actividad principal. Lo veo como complemento, kiosco. Nada contra la carrera de traducción. El tema es que, sencillamente, me aburre. Estar todo el día en la compu, tooooodo el tiempo en casa, sola, sin hablar con nadie. Es un ejercicio genial para el cerebro pero no me permite usar mi creatividad.
Yo sé que hay montones de personas insatisfechas con lo que hacen. Pero, justamente, hay montones de personas reclamando todo el tiempo y sin hacer nada. Y yo no soporto las reclamaciones, estar tirando pálidas todo el tiempo, criticar y no hacer. Reprocho absolutamente ese tipo de comportamiento, sobre todo si parte de mi.
Ya hace rato que quiero el cambio y no puedo. Hice entrevistas para otras cosas. Hasta ahora nada. Y lo que me angustia es no tener un plan de fuga, no ver la luz esa al fondo que me diga "dale, bancate un poco más, aguanta hasta tal momento". Algo que siempre tuve, esa carta en la manga que me permitía hilar un proyecto a otro. Y la verdad que también estoy cansada de saltar. Cuando me preguntan en una entrevista "por qué queres una relación de dependencia?" por mi mente pasa que no sé por que caramba nunca se dio de que trabajara de esa manera y lo que digo es que quiero poder ver los resultados de mi trabajo a largo plazo. Ambas respuestas son verdaderas, juro.
Bueno, ese es un lado de toda la cuestión. El otro lado de la frustración es que si voy a ser muy honesta conmigo diría que siento que no le di todo el apoyo que podía a mis propios proyectos. Que no banqué mis ideas lo necesario para verlas concretadas. Siempre me encantó incentivar a los demás con sus delirios, sus sueños. Soy la primera en decir que hay que insistir. Y me parece que me he escondido un poco detrás de eso. Ayudo a los demás porque me gusta hacerlo y...porque me distrae de mi propia tarea.
Creo que, de todas las ideas que se me han ocurrido, no hubo una que me volara la cabeza, me enamorara. Y siento que me quedo con toda esta pasión guardada, sin aprovecharla. Por un lado me pregunto...será que tengo miedo de lanzarme? Será que no confío en mi talento? Será que me estoy preocupando demasiado con etapas posteriores como quien ya condena algo antes mismo de empezar? Por otro lado, también quiero saber si no soy una hincha pelota, insatisfecha incurable, convencida de que "hay algo grande esperándome", que "tengo un talento y aún no lo pude usar" cuando la vida profesional quizás sea así nomas. A veces copada, a veces aburrida.
Todo eso pasa por mi cabeza pero sin convencerme hacia ninguna decisión porque no quiero caer en una autotrampa. No estoy "mal". No soy una persona triste, de hecho creo que nací feliz y esa es mi vocación primera. Mi vida es hermosa, no puedo ni pensar en protestar. Pero, como dice Mafalda (la de Quino), no hay que confundir lindo con fácil. Hay cosas que a veces se hacen muy difíciles. Eso nomas.

 Riéndome de mi misma con Liniers


Un dulce tirón de oreja de Decur
© Circo GolondrinaMaira Gall