24.12.12

Navidad

Tengo la sensación de que la Navidad es la fecha más nostálgica del mundo. La mayoría de nosotros ahora está pensando en aquella Noche Buena especial, cuando éramos chicos, cuando la familia se juntaba, cuando se comía tal cosa, cuando todo era lindo y hermoso.
Obviamente me sumo al grupo y pienso que cambiaría todo por un 24 como los de antes. Un antes de cuando era muy chiquita. Estábamos todos en Buenos Aires, los nonnos aún estaban, me podía sentar a upa de la Titi, jugar con mis primos, mis papis se reían y se besaban al mismo tiempo y yo me sentía lo más por tener un hermano más chico a quien cargaba de acá para allá como un muñeco que era solo mío y nadie más podía cuidar.
El tiempo pasó y, así como regaló muchas cosas, otras se perdieron. No sé si antes era mejor. Sé que era muy distinto y, por supuesto, se extraña.
Pero, por lo que fui entendiendo a lo largo de mi vida, la nostalgia, aún siendo muy dulce, no alimenta. Mucho menos, alcanza para llenar una mesa de Navidad en que la tradición manda rebalsar todas las fuentes y platos que haya en casa.
Así que mi mejor deseo de Noche Buena, para todos nosotros, es dejar un poco de pensar en lo que ya no está, en lo que ya no es y tratar de disfrutar el presente. En lo que hoy es y mañana ya no será.
La vida cambia todo el tiempo, año a año. Tratemos de equilibrar. Recordar con cariño lo que nos falta y agradecer por las cosas que sobran.
Un beso enorme,
Juli
© Circo GolondrinaMaira Gall