29.11.12

Luna Coneja

Salí sola a buscarla. Eran casi las once de la noche pero tenía que verla. Fue la mejor idea del día.
Bajé por Salguero hacia el Parque las Heras, el único lugar en esta selva de piedras en que sé que la puedo ver entera, redonda, aún estando con los pies en el piso de la calle.
Pasé por la puerta de Thelonious y escuche el jazz que venía de arriba. Me quedé con ganas de entrar, pedir algún trago color rosa o azul. Pero el objetivo de la noche era otro.
Seguí mi camino y cuando llegué al parque giré a la derecha, para el lado de Coronel Díaz. Me gustó ver que aún había gente circulando. Personas terminando su rutina de ejercicios, otros que claramente vienen de la facultad y muchos perros paseando sus dueños.
Pensé que no llegaría a verla por las nubes negras. Pero cuanto más me acercaba a la esquina, más se iba mostrando.
Hasta que me paré y la vi. Me paré y se dejo ver entera. Hermosa. Infartante, como diría alguien que quiero mucho.
Me senté como para coquetearla un poco, pensando en la charla que había tenido con un amigo un rato antes. Eso de que ella es medio "tribalista", no es de nadie y es de todos al mismo tiempo. Ella está siempre allá arriba, irresistible. A veces se deja, a veces no. Y todos creemos que su cara de coneja nos está mirando. Que nos manda un mensaje único y directo.
Creo que me senté también para disfrutar el viento fresco y tratar de entender cuál sería ese mensaje.
Mientras, descubrí que el 92 y el 128 pasan por Coronel Díaz. Y no tengo la menor idea de dónde vienen o hacia dónde van. Vi a una pareja de chicas que se abrazaba, se miraba, se tocaba las manos y nada más. Pasó por mí un chico de anteojos silbando una canción de Tom y Vinicius que dice "quando a luz dos olhos meus e a luz dos olhos teus resolvem se encontrar" y llegué a ver que besó a una chica en la cuadra siguiente. También vi cruzar un repartidor de pizza, con una caja grande en la mano derecha y una mediana en la izquierda. Y me gustó imaginar que la grande era de muzza y la otra de jamón con morrón porque no a todos les gusta el morrón.
Podría haber estado horas hipnotizada viéndola a ella arriba y todo lo que ocurre abajo. Pero estuve un ratito nomas. Luego, subí por Coronel Díaz y tuve que darle la espalda para caminar de vuelta a casa.
Igual me fui tranquila, segura de que, de alguna manera, ya me había dicho lo que me quería decir.
Antes de llegar a Charcas vi tres policías gordos comiendo porciones enormes de pizza. Vi cinco señoras flacas ignorando lo que sus perros dejaban por ahí. Vi un vestido hermoso en un local que nunca entro porque parece muy de vieja.
Cuando llegué a la placita de casa miré para arriba buscándola, pensando que tal vez podría verla una vez más esta noche. No tuve éxito.
Sonreí resignada y entré al edificio ya sospechando que el mensaje puede ser dejar de buscar, de preguntar, de dudar. Y, finalmente, encontrar lo que necesito ver.



A quien interese, las canciones mencionadas:


"Eu sou de ninguém/ Eu sou de todo mundo/ E todo mundo me quer bem/ Eu sou de ninguém/ Eu sou de todo mundo/ E todo mundo é meu também"

 
"Quando a luz dos olhos meus/ E a luz dos olhos teus/ Resolvem se encontrar/ Ai, que bom que isso é meu Deus/ Que frio que me dá o encontro desse olhar/ Mas se a luz dos olhos teus/ Resiste aos olhos meus/ Só pra me provocar/ Meu amor juro por Deus/ Me sinto incendiar"
© Circo GolondrinaMaira Gall