1.5.11

no hay peor ciego que el que no quiere ver

Es muy triste que te vayas.
Pero eras tan triste cuando, hasta hace muy poquito, estabas.
Que pensarás de tu muerte? Que escribirías de ella si pudieras contarlo?
Supongo que mismo un pesimista no querría irse. Como lo que dijiste una vez, eso de que los pesimistas son los que más conservan esperanzas.
No se por que - porque soy tonta, seguro - tenía una esperanza, un sueño. De que algún día tendría la oportunidad de estar con vos personalmente.
Es que hace un par de años escuche una cosa, casi una leyenda urbana. Escuche que podría dejar mi libro - el que vos escribiste - allá en tu santo lugar. Que una señora me atendería en la puerta, se quedaría con el libro y me diría de pasar luego de unas semanas. Que vos lo firmarías.
Ah, y que tu única condición era que lo hubiese leído.
Me acuerdo que hasta hablé con mi grabador y fui registrando cosas que se me ocurrían decirte para convencerte a que me recibieras. Lo que menos me importaba era la firma.
Creo que, por esa manía inherente a las mujeres, yo quería que me conocieras para - no te rías - curarte. Quería darte un abrazo, sonreirte a los ojos, que es lo que mejor se hacer (que irónico, no?). Hablarte de cosas lindas, llenarte el corazón de aire fresco, sacar un poco de tanta nostalgia triste y contarte que hay algo bueno en lo nuevo.
Y que hay un dicho muy famoso que no puede ser que no lo hayas escuchado nunca.
No me acuerdo donde dejé esa grabación. Ni estoy segura si aún la tengo. Quizás la guardé en alguna carpeta de la vergüenza, quizás la guardé en la carpeta de mis ideas locas y optimistas.
Lo que, sí, me acuerdo era como empezaba mi gran argumento: Fernando Vidal Olmos, vos y yo nacimos un 24 de junio. Y eso no podría ser casualidad.
.
Que te vayas me deja una amargura. No se si es la misma amargura que solías expresar. Es la fea sensación de que tuve una idea, la guarde en una carpeta y ahora será imposible ponerla en práctica. Al menos no de una manera real.
Por otro lado, pienso lo mismo que pensé cuando finalmente termine de leer tu maldito libro, con tus malditos héroes y tus malditas tumbas: cuál es el mensaje que me queres dejar? Qué tengo que hacer?
Te escucho y aún no te entiendo. Y te fuiste.
Y ahora?
.
No pienses que no lo sospecho.
Ya lo estoy averiguando.
Dame un poco más de tiempo nomas.
© Circo GolondrinaMaira Gall