4.12.08

Serial mailer


Fui sorprendida al abrir mi cuenta de mails esta semana y ver, en el correo no deseado, un mail que me lo había mandado mi propia dirección. De Julieta a Julieta, pero yo, esta que escribe ahora, estoy segura que no lo mandé. No lo abrí, obviamente, y seguro era alguna especie de spam o virus, de esos que contaminan a los curiosos.
Igualmente me pareció muy raro. Por las dudas cambie las contraseñas y los mails vinculados. Empecé a pensar si alguien realmente tuviera acceso a mi cuenta. Primero la fea sensación de alguien metiéndose en mi privacidad. Pero eso es lo de menos porque, en definitiva, uno es lo que es, escribe lo que escribe y, por lo tanto, de eso tiene que hacerse cargo.
Lo que me asustó de verdad fue la posibilidad de alguien mandando mails por ahí a nombre mio. Después de 27 años construyendo esta personalidad, verla amenaza por un cierto serial mailer, un desubicado(a) que se dedica a destruir la imagen ajena a traves de mails inventados.
Y como mi imaginación vuela fácil empecé a crear posibles situaciones. Contactos propios recibiendo mensajes con contenido totalmente distinto a lo que seria si fueran escritos por uno mismo. Ejemplos varios: el que te entrevistó en el trabajo que tanto queres recibe un mail que dice "gracias por la oportunidad pero no estoy más interesado", la amiga que adoras recibe un "me cayó muy mal tu actitud, me decepcionaste y espero que lo sepas" o el chico(a) que no queres ver nunca más, que no sabes como librarte, lee "no paro de pensar en vos, necesito verte". Espeluznante!!!
Para sacarme la intriga hablé con mi primo que sabe ser un hacker etico, como las brujas buenas, y me dijo que para mandar un mail a nombre mío, con mi dirección, ni hace falta tener mi contraseña. Y encima me dice "es muy fácil, queres que mande un mail ahora a nombre tuyo para que veas?".
Claro que se puede concluir que, después de una seguidilla de mails mentirosos, los destinatarios se darían cuenta de que es un engaño y ese serial mailer probablemente cairia.
Igual es muy incomoda la posibilidad de que exista una otra otra Julieta que escribe lo que quiere como si fuera yo.
© Circo GolondrinaMaira Gall