31.1.08

Visita al Planetario


Uno entra en ese gran cine redondo y creo que en la mayoría de las veces se acuerda de la primaria, época en que probablemente hizo su primera visita. Yo por ejemplo tengo el recuerdo de la maestra avisando que deberíamos llevar algo de abrigo porque podríamos llegar a tener frío en la sala. Y que saqué a pasear conmigo un saquito tejido y bordado por mi mama que me hacia sentir una estrella del cielo.
Esta vez llegue al Planetario una hora antes del comienzo de la sesión y sin frío. Los parques alrededor estaban llenos de gente tomando sol, disfrutando el domingo en familia. Nos sentamos en el laguito que queda bien en frente y me llamaron la atención unas chicas que se sacaban fotos. Todas vestidas iguales, trajeadas al plateado, como las películas sesentosas de vida en el espacio.
Finalmente llegó la hora de entrar y me acomodé para mirar al cielo artificial. La verdad que si uno se concentra y no mira hacia los costados realmente se siente como acostado en el pasto de algún jardín en una noche estrellada.
Me gusta que toda la información del Universo venga cuantificada en miles de millones o en la super medida "años luz". Que quiere decir algo como muchas veces mucho. Y yo intento con que sea un simple pasatiempo pero no consigo dejar de pensar en todo lo filosófico que es todo eso. En lo insignificante y, al mismo tiempo, parte fundamental que somos.
No da para hacerme la indiferente al saber que las estrellas se hacen de la misma manera que todo por acá en la Tierra. Que parte del polvo de unas que recién se apagan dan inicio al nacimiento de otras que van a brillar por mucho tiempo.
Salí con la cabeza medio dada vuelta, confieso. Y salí también con ganas de ir al baño. Con el calor no me di cuenta y había tomados unas dos botellas de agua seguidas antes de entrar. Entré al baño, cerré la cabina y me senté. En la puerta pude leer escritas declaraciones de amor, malas palabras, en fin. Y en el medio de todo, casi escondida, encuentro la gran afirmación, síntesis de mi estado espiritual: "El Universo me rompe la cabeza".
Tranquila, salí del baño con la paz interior de quien había confirmado lo esencial: no estoy sola en este mundo.
© Circo GolondrinaMaira Gall