13.7.17

¿Se puede enseñar creatividad?

"¿Se puede enseñar creatividad?" es una de las preguntas que más escucho, sobre todo cuando publico fechas de seminarios. Por lo general, acompañada de mucha curiosidad o desconfianza. Y yo respondo que, por las dudas, es necesario aclarar el significado de las dos palabras que arman la pregunta: enseñar y creatividad. Para chequear que estemos hablando de lo mismo. ¿Sabemos qué significan realmente o solo estamos acostumbrados a usar parte de su significado?

Enseñar viene de señalar, de indicar un camino. Es mostrar, exponer, dejar aparecer. Con esas definiciones sostengo un "SÍ" como respuesta, pero si el que pregunta sólo piensa en enseñar como alguien que viene para tirar una mochila de información, para rellenar un espacio como si previamente no hubiera nada, ahí ya no podría comprometerme. Para mí, el que enseña también rescata lo que hay en uno y es la experiencia de aprendizaje compartida lo que amplia nuestro conocimiento sobre determinado asunto. Si de creatividad hablamos, enseñarla es ayudar a encontrarla, a entenderla. No es inventar un ser creativo que antes no existía. Es mostrar que tenemos montones de herramientas que ya vienen con nosotros, que están disponibles y tienen muchas ganas de ponerse en uso.

¿Cómo hacerlo? Desmitificando estas palabras es un buen modo de empezar. Creatividad es el acto de crear, por lo tanto para ser una persona creativa solo hay que ser una persona que crea. Y que cree, ya que estamos, porque confiar en los propios recursos es fundamental. Otro punto en el que siempre insisto es reconocer e identificar los bloqueos. Tratar de ver qué miedos nos están impidiendo de crear.

Encarada esa etapa, hay montones de juegos y ejercicios muy útiles para estimular la creatividad de cada uno y ejercitarla como si fuera un músculo. Por mi experiencia como alumna y docente de talleres que exploran este tema, lo que puedo decir es que uno termina aprendiendo que su capacidad creadora siempre estuvo ahí y que puede ampliarse infinitamente.

Así de simple y desafiante.


© Circo GolondrinaMaira Gall